Mi versión más feliz


Tú mismo dijiste un día que los ojos de admiración no se podían ocultar. Entonces ¿No los detectas en mí? Es mi base cuando te miro, y no dejo de mirarte porque no puedo. Por miedo a que entre parpadeo y parpadeo se me desvanezca la ilusión. Eres mucho más de lo que esperé que fueras y esperaba mucho, con pánico de equivocarme.

Este es el tiempo de mi vida. Una de las épocas más felices. De una manera diferente, única. De una forma en que no se repetirá jamás y en que nunca lo fui antes. Y es un honor que seas parte de ella, un gusto. Mi gusto.

A diferencia de hace un tiempo, hoy me sobran noches de soledad para pensar, pero me faltan insomnios. Aun así he tenido tiempo para concluir que aquella mujer insensible con sus problemas y con los de los demás ya no existe.
Cambié el llorar tres veces al año, por hacerlo tres veces a la semana. Y eso está bien, porque no siempre lloro de tristeza y no siempre lloro por mí.
Cambié la frialdad frente los desconocidos, por encontrar en sus ojos sus problemas y sentirlos como míos.
Cambié la indiferencia por la indignación.
Cambié. Y lo digo con orgullo... Cambié.

Hoy soy mi versión más feliz. Es que quererte me hace una mejor mujer.




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