Antes de que se acabe el 2012 y sepamos si
se nos acaba este mundito o no, yo quería decir que para mí sí se
acabo un mundo, uno que se me fue quebrando a pedacitos cada vez que yo
cambiaba.
Porque sí,
efectivamente en lo que va de este año yo he cambiado más de lo que pude haberlo hecho en toda mi vida racional. Mis propósitos de año nuevo fueron ser
prudente, ser puntual y viajar mucho.
Lastimosamente
cada día hablo más y de más, en frente de quien no debo y ¿Saben qué? Cada día
me importa menos. Ya no llego temprano ni a cine y ¡Con lo que me duele
perderme un pedacito de película! Y estoy extrañando los aeropuertos más de lo
que extraño a mi difunto papá.
Al parecer no he
cumplido mucho de lo que me prometí y cada día voy para atrás, mis cambios tal
vez han sido para mal y realmente en este momento ni siquiera me importa. Me
volví un poquito más zorra, un poquito más liberal, un poquito bisexual,
un poquito racista, un poquito más alcohólica, un poquito marihuanera, un
poquito más grosera y empecé a fumar con un poquito más de frecuencia.
He tenido que
alejarme de algunas personas en mis momentos de cambio porque sé que su
personalidad conservadora no va a aceptar y entender lo que ahora soy y ellos
me caen tan bien que no quiero contagiarlos con mi locura, ellos están mejor
así. Me ha dolido perderlos pero era necesario hacerlo y seguir con mi vida. También
me he dado cuenta de que esos que eran más “descomplicados” que yo, a la hora
del té no lo son. He visto como personas con las que creía compartir alguna idiosincrasia
son tan hipócritas que simplemente ya no.
No me considero
una tipa mala, no aun. Solo
quiero no arrepentirme de no vivir las etapas a la edad que se tienen que
vivir, quiero tener anécdotas interesantes para contarles a los cuatro hijos
que un día tendré y quiero que los que me tengan que perdonar algo, lo hagan
porque las cosas que hago no las hago por maldad sino por curiosidad.

Comentarios
Publicar un comentario