Una vez más ha llegado a mi vida alguien que me gusta y no me
conviene, pero esta vez él llego acompañado.
Todos mis derivados argumentos de "No le hagas a otro lo que
no quieres que te hagan a ti" y "Los tipos con novia son
prohibidos", poco a poco se han ido derrumbando.
Es que como no se me van a desvanecer los principios al ver a ese
hombre que hace lo que quiere, cuando lo quiere, como lo quiere y donde lo
quiere. Nada que hacer, se me quebranta la voluntad.
Esos tatuajes, esa manera de vestir que lo hace nunca pasar
desapercibido, ese pensamiento crítico, ese acento, esa
absurda timidez. Me seduce y me excita sin siquiera proponérselo.
Y él lo sabe. Y me parece tan increíble que alguien así se fije en
mí. Personas como él por simple y sencilla regla de tres tienen que andar con
gente similar, y yo a su lado soy solo una niña simplona que se emociona cuando
le dicen que él pregunto por ella, que se veía divina en la foto, que tal día
me habló y se decepcionó porque le respondí poquito, y qué decir de ese mini
infarto que siento cuando me habla por chat.
Lo peor de todo es que su noviecita no es una total desconocida
para mí ¡Y hasta me cae bien! ¡Ja! Las ironías de la vida. Yo que antes
los creía la pareja perfecta y me trasladaba a
otra dimensión al verlos juntos-
Pero ya la cosa es a otro nivel, ahora no sé si encabronarme o
reírme cuando los veo juntos en plan de enamorados, el caso es que ya no me
causan el mismo efecto. Eso de dañar tu mismo lo que una vez creíste
perfecto no tiene precio y tampoco carta de presentación.
Ahora solo quiero perderme en él y con él, quiero que me pegue en
todos sus vicios. Es que definitivamente esta maldita fascinación que
tengo yo por los tipos malos no me va a llevar a nada bueno...Y me encanta, ¡ME
ENCANTA!

Comentarios
Publicar un comentario